sábado, 25 de junio de 2011

Sergio Allemand -Los condenados gozan de la excarcelación

Una mujer reclama que los asesinos de su hijo vayan a la cárcel

Sergio Allemand tenía 34 años cuando lo mataron en Concepción del Uruguay. Sus verdugos ya fueron condenados el año pasado, pero todavía no están presos porque la causa fue a la Corte.

María Ester Villalba espera un guiño de la Justicia para sentir que alguien está realmente pagando por haberle quitado a su hijo. Sergio Allemand fue asesinado a los 34 años en Concepción del Uruguay y dos personas fueron condenadas: Darío Javier Barrera y César Guillermo Cuenos a 10 y 9 años de prisión. El Superior Tribunal de Justicia confirmó el fallo de la Cármara Penal, pero los defensores fueron a la Corte Suprema de Justicia de la Nación porque consideraron que el homicidio no fue probado, y todavía se espera la resolución final del máximo Tribunal del país. Mientras, los condenados gozan de la excarcelación.
“Hicimos afiches, muchas marchas, pero resulta que estos chicos están sueltos hace tres años ya. Yo ya no sé qué hacer, voy a las marchas del dolor en Buenos Aires, y ahora vine acá”, dice Ester en la casa de una familiar de Paraná, donde recurrió a la prensa para hacer oír su reclamo nuevamente: “Dicen que todavía los papeles están en Buenos Aires, porque ellos pidieron otra vez la prórroga, me tienen en vueltas”, fustigó.

Muerte, juicio y polémica
Eran las primeras horas del feriado del 1º de Mayo de 2008, y Sergio salió en su camioneta Ford F 100 a dar una vuelta con sus amigos Silvio Cherez y Esteban Lencina, cuando se encontró con la muerte. Nació en la Capital Federal, pero los problemas de la gran ciudad lo espantaron. “Siempre le tiraba Concepción, y se fue a vivir allá porque quería paz”, recuerda su madre. Se instaló en la casa de una pareja amiga en La Histórica y trabajó en Lambert, una empresa de reparación de acoplados de camiones. Alrededor de las 5 del Día del Trabajador, se le cruzó una camioneta VW Saveiro en la intersección de 9 de Julio y Juan Perón, frente a Plaza General Ramírez. Con sus dos ocupantes mantuvo una discusión, pero se llevó la peor parte: recibió un puñetazo y luego un golpe en la cabeza con una hoja de elástico. Fue trasladado al Hospital Urquiza, donde agonizó durante cinco días, hasta que falleció.
Barrera y Cuenos se entregaron y fueron procesados por el delito de Homicidio simple. Estuvieron detenidos pero luego excarcelados tras pagar una fianza. El juicio se desarrolló el año pasado, donde ambos fueron condenados. Nadie dudó de la agresión a Allemand, pero los informes médicos fueron el punto de controversia. Los defensores de Barrera, José Ostolaza y Leandro Clapier, y de Cuenos, Sebastián Arrechea y Felix Peréz, sostienen que el joven murió por una falla multiorgánica durante su internación, y si no hubiese estado en coma podría haber manifestado sus síntomas para ser tratado. Por su parte, el fiscal Diego Young sostuvo que sin la brutal agresión a Sergio, su muerte no se habría producido.
La Cámara del Crimen de Concepción, integrada por Alberto Seró, Mariela Rojas de Di Pretoro y Marta Cristina Bonifacino, condenó a Barrera como autor y a Cuenos como partícipe necesario por el asesinato. La defensa recurrió al Superior Tribunal de Justicia de la provincia, que confirmó el fallo, y luego fue en queja a la Corte Suprema, que todavía debe expedirse por el caso.

“Era un buen pibe”
“No es porque yo sea la madre, pero él no se metía con nada, no tenía maldad para nada, no te agarraba un cuchillo ni un arma, era un pibe sano”, recuerda Ester, con profundo dolor. Y lo mismo habrán pensado los numerosos amigos y familiares que presenciaron el juico el año pasado, que hasta llenaron un colectivo para llegar a Concepción desde Buenos Aires.
Ester participó y recibió apoyo de la Asociación Madres del Dolor, entidad que “tiene como finalidad promover y consolidar la efectiva prestación de Justicia, brindar servicios de asistencia y contención integral a víctimas y familiares de hechos de violencia y constituirse en un foro de defensa de los derechos y de la seguridad ciudadana”, según informa su sitio en internet. Además, tiene la asistencia legal del abogado Alberto Linares, coordinador de la Unidad de Intervención en Victimología, del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos de la Nacion.
“Yo reclamo que estén presos, no puede ser”, repite Ester y se lamenta: “Ya no se dónde ir para que me escuchen, porque están sueltos y ellos cometieron un asesinato”, opinó.
Además, la mujer comentó las actividades que desarrollaron para llegar a la condena: “Nosotros hicimos tres marchas, pegábamos carteles, hicimos una marcha en silencio, otras no, desde el cementerio de Concepción hasta la plaza”, pero aún el camino no parece terminar.

Bronca y recuerdos
Luego del entierro de Sergio Allemand, sus amigos publicaron una emotiva carta: “Fue Sergio un ser maravilloso, grande por su sacrificio, perseverancia, por ser tan voluntarioso y compañero; sobresaliente por su humiladad, sencillez y amabilidad. Trabajador, y como la vida no le regaló nada tuvo que salir, moverse hasta Concepción del Uruguay para buscar una paz y una tranquilidad que, desgraciadamente, no halló porque dos salvajes lo ultimaron”.
Coco, Diego, Javier, Gastón, Víctor, Colo y Adrián recordaron que “se dedicó a distintas tareas, ya cambiando aceite, vendiendo pochoclos o solamente buscando tranquilidad. Te cortaron las alas de tus sueños, pero no el alma que está entre nosotros y que alienta nuestras vidas”.

Fuente Diario UNO

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